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- Cap 12

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Chapter 12

El verano había terminado y las noches empezaron a llegar cada vez más temprano. El viento comenzó a ponerse muy fresco así que, desde la madrugada, Revan empacaba la leña y la llevaba al almacén en la parte trasera de la tienda para calentar la comida.

Sin embargo, en uno de esos viajes, pudo notar que había unos hombres mirando el interior del edificio desde atrás. No del lado de la tienda que daba a la calle principal, sino cerca de la puerta trasera. Tres jóvenes, parados de puntitas y mirando por la ventana.

(¿Me están siguiendo?)

Como le explicó a Nico, fue derrotado en la guerra civil en el país vecino de Moldavia, fue capturado, escapó de la prisión, solo un paso antes de ser ejecutado, y huyó para salvar su vida. Sin embargo, no había relación diplomática entre este país y Moldavia, aceptaban refugiados de guerra y en realidad había sido tan discreto que no debería haber posibilidad de que llegara un perseguidor. Sin embargo, rápidamente sacó la espada que llevaba en la cintura y se acercó a ellos conteniendo el aliento y la presencia.

Luego notó que estaban mirando en dirección al baño.

"¿¡Qué están haciendo!?"

Cuando Revan gritó desde atrás, se dieron la vuelta de inmediato y retrocedieron. Sus caras eran más las de niños en lugar de hombres. Muchachos del pueblo en la mitad de su adolescencia.

"L-lo siento. Es solo que... Nico-san estaba aquí y pensamos que..."

"¿Qué dijiste?"

Revan frunció el ceño.

"Nico-san".

"Todos somos grandes fans de Nico."

"Sí, sabemos que es un Omega. Y ya que es una madre soltera, creemos que tenemos una buena posibilidad".

"Es un ex prostituto, ¿No?"

"¡...!"

Revan los fulminó con la mirada, apretando inconscientemente la espada entre sus manos. Por un momento, el impulso de cortar a estos tres brotó del fondo de su estómago. No, destrozarlos no era para nada suficiente. Quería hacerlos sufrir más.

"Um... ¿Cree que podamos salir con Nico solo por una noche?"

"Sí, no somos nobles, pero todos somos hijos de grandes terratenientes y comerciantes."

En el momento en que dijeron eso, Revan clavó su espada en el suelo de una forma tan feroz, que los tres se sobresaltaron y se miraron el uno al otro como si no terminaran de entender el motivo de su enojo. Habló en voz baja y distorsionada:

"Nico es mi pareja. No es un prostituto".

Esas palabras salieron de inmediato.

"No es una madre soltera."

"Pero, él..."

"Michalis es mi hijo".

Cuando dijo eso, sintió que su cuerpo de repente se había vuelto más ligero. Es más, por alguna razón, tenía una leve sonrisa en sus labios.

"Él... Cuando llegó aquí, dijo que era soltero."

"Originalmente, somos una pareja que se ama intensamente. Sin embargo, cuando fuí arrastrado a la guerra, como caballero, imaginó que había muerto en acción debido a algún error."

"..."

"Recibí una carta de Nico. En ese momento, estaba embarazado de Michalis así que vino a este país para protegerlo porque no se sintió seguro sin mi en casa."

Las cosas al azar salían una tras otra. Es más, le sorprendía que tuviera tanta imaginación. ¿O podría esto llamarse delirio? Porque, dentro de él, pensaba que sería maravilloso si esto fuera cierto.

Revan clavó la punta de su espada en la garganta del chico del medio. Además, notó que su cuerpo estaba más ligero. Cómo si toda esta historia falsa le diera una motivación real.

"Vayan a casa. La próxima vez que entren a mi propiedad sin permiso, los mataré".

"¿Matar...?"

"Nico me pertenece. Parecen estar malentendiendo todo así que ya no voy a tener piedad."

Y entonces abandonaron el lugar, presas de un completo pánico.

(Aunque no estés en celo... Estás atrayendo a los hombres del pueblo, Nico.)

En primer lugar, incluso si los muchachos se hacían llamar Alfa, no importaba cómo los mirara, eran completamente diferentes a uno. Seguro betas. Y sin embargo, aún así estaban babeando por Nico frente a su ventana. Literal.

Bueno, Nico era realmente encantador y hermoso. No mentía al decir que su figura, mientras cargaba a Michalis, era como la de la Virgen y sin embargo, no tenía el olor peculiar de la época de celo, y no parecía tampoco estar buscando un alfa, como lo hacían los Omega.

Mirando a través de la rendija de la ventana que los chicos espiaban, notó que Nico estaba a punto de darse una ducha. Era un baño de piedra lleno del dulce aroma del aceite de rosas. Él se desvistió y comenzó a lavarse el cabello y la piel mientras llenaba la bañera con agua caliente, extraída de una fuente termal cercana. Sin embargo, aunque solo tenía una vela que no alumbraba demasiado, el cuello blanco y la espalda esbelta, sin la gargantilla, estaban lo suficientemente cerca como para darles un buen vistazo. Caderas pequeñas, piernas largas y flexibles, solo se podían ver en silueta, pero le parecieron hermosas. Sumergió suavemente los dedos de los pies en la bañera ovalada y comenzó a meterse hasta hundirse. El vapor humedecía su piel desde todas direcciones y el cabello dorado, húmedo, se pegó de inmediato a su frente y sus mejillas que ya se habían pintado de rosado.

Había un par de ojos y una boca encantadora.

Un pecho que no dejaba de subir y de bajar.

Se dio cuenta de que todavía tenía el cuerpo de un jovencito. Y para ser un Omega con un bebé tan chiquito, sus pezones no estaban botados y tampoco se veían gordos por la leche. Por supuesto, no sabía mucho sobre Omegas, pero la princesa heredera, a quien Revan estaba protegiendo, tenía un cuerpo muy maduro cuando y después de que se embarazó.

Era su escolta cuando se bañaba, así que tenía curiosidad por saber cómo era un mujer.
Después de convertirse en la esposa del Príncipe Heredero, su piel translúcida se volvió aún más radiante, con un brillo como de perla, y unos pezones rosados e hinchados debido a su niño.

Pero el baño ahora estaba tan oscuro que no podía ver mucho más y no lograba hacer una comparación adecuada. No obstante, estaba seguro de que Nico definitivamente no lucía como ella. Al príncipe heredero le gustaba masticar dulcemente los pezones de su esposa así que cuando la princesa comenzaba a bañarse, aparecía él y comenzaban a jugar felizmente durante horas que parecían eternas. Básicamente estaba parado frente al baño, así que no los miraba. Pero podía escuchar sus conversaciones, sus suspiros y jadeos.

Solo los miraba bien cuando una persona sospechosa se colaba en el techo del baño para tratar de atacarlos, y cuando había nidos de serpientes venenosas detrás de la bañera. No obstante, cuando entraba como parte de su deber de ayudar al príncipe heredero y su esposa, reparaba durante un rato en que tenían una piel hermosa y unos pechos sexys que nunca antes había visto en su vida. Sin embargo, fue solo una sensación visual, y dado que Revan no era su pareja o su destinado, nunca se enamoró de la princesa heredera o tuvo sentimientos más lejos de los que venían con su deber.

No solo con la princesa heredera, sino que él no estaba interesado en ese tipo de cosas en primer lugar, por lo que no sabía lo que era el amor y nunca había tenido deseos lujuriosos por alguien. En realidad, no sabía por qué, pero desde que era un niño descubrió que no era de los que sintieran tantas emociones. La alegría no era común en su cabeza al igual que casi nunca lograba sentir una ira real por insignificancias. Pero, últimamente, había estado desconcertado por los cambios dentro de su cuerpo. Cambios raros.

Y empezaron desde que observó a Nico por primera vez.

Quería verlo todo el tiempo y había empezado a notar que su corazón latía más rápido cuando le sonreía. Es más, hasta se sintió feliz y seriamente cautivado cuando le dijo que lo iba a matar.

(¿Qué pasa? Soy tan raro...)

¿Le estrangularía Nico? ¿Lo apuñalaría en el pecho con una daga? ¿Nico podría estar tan enojado como para cortarle el cuello y hacer que esas manitas blancas y delgadas se mancharan de sangre? Era tan valiente y aguerrido que el mero pensamiento le hizo sentir como si estuviera comiendo una cereza madura o una pera muy dulce, y sintió también una sensación cálida que se derritió en la parte posterior de su garganta. Estaba extasiado con él. Maravillado y pensando en lo feliz que sería si le dieras un beso justo antes de su último aliento. No es que tuviera un hobby de ser abusado, por supuesto. Cuando fue torturado por los soldados en prisión y estaba a punto de ser asesinado, quería sobrevivir y de verdad que no amaba la idea de sufrir a cada rato. Pero... ¿Por qué el hecho de que Nico quisiera matarlo le parecía tan sexy?

Al mismo tiempo, sintió algo así como una "intención asesina extrañamente intensa" por las tres personas que lo estaban espiando en el baño. Es más, juraba que su cerebro estaba a punto de explotar de pura ira.

Como agua de manantial, la boca de Revan se desbordó con engaños que parecían fantasías placenteras que él mismo había tenido en secreto:

Nico es mi compañero.

Michalis es mi hijo.

Los dos estaban unidos por un intenso amor, pero la guerra los separó temporalmente.

Tan pronto como pensó en eso, una sonrisa incomprensible apareció en sus labios, haciendo que Revan le diera la espalda a la ventana.

(¿Qué me pasó?)

¿Le gustaba Nico? Nunca había tenido sentimientos románticos antes, por lo que era inexperto en cuanto a lo que hacer y lo que no.

Pero mientras estaba de pie, junto a la ventana y pensando en esas cosas, una voz suave resonó detrás de él:

"Um... ¿Revan?"

Era tan tímido que hizo que su corazón se encogiera.

"¿Qué haces en un lugar así?"

Al darse la vuelta, notó que Nico lo miraba desde la ventana del baño. Y cuando sus ojos se encontraron, sus mejillas se pusieron tan calientes que hasta tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano por mantener la calma y no irse corriendo en otra dirección ¿No parecía que lo estaba espiando? Era vergonzoso.

"..."

Había una marca muy clara en el cuello de Nico, como el de una mordida. ¿Quién era el padre de Michalis? La presencia del hombre invisible le ardía en el estómago, pero fingió estar tranquilo aún así.

"Ah, lo siento... Había una persona sospechosa aquí".

"¿Sospechoso?"

Nico pareció asustado. Revan sonrió tranquilizadoramente mientras miraba a través de la ventana su pequeña cara, con sus pestañas y labios temblando de miedo.

"Mirando. Los jóvenes de la ciudad estaban mirando tu baño si que los eché".

"Oh, entonces solo estaban espiando. Menos mal".

Nico dio un suspiro de alivio.

"No digas "menos mal". Es un asunto serio. No creo que vuelva a ocurrir pero deberías poner cortinas en la ventana. Tu baño parece motivar a todos los hombres del pueblo."

La sonrisa de Nico era tan adorable, mientras se cepillaba el cabello mojado, que Revan sintió que se le oprimía el pecho.

"...Nico"

Ojos claros y hermosos. Nariz, mentón y pómulos delgados. Los labios brillantes y la blancura de su cuello le hacía tener cosquillas y no era exageración decir que solo darle un vistazo provocaba que su pecho se sintiera lo suficientemente apretado como para no poder moverse más.

"Eres hermoso. Tienes que tener más cuidado".

"No soy tan bonito. Seguro solo se trató de un acto de niños."

"Puede ser. Pero de todos modos, les dije que eras mi compañero".

"¿Por qué?"

"Ah, es como un repelente de insectos. Decir eso los asustó."

"Pero ¿Está bien?"

"Si no te sientes incómodo con eso, entonces supongo que lo está."

"Jaja. No estoy incómodo, pero no puedo evitar sentirme un poco raro".

Nico entrecerró los ojos y sonrió de nuevo.

"... También dije que Michalis era mi hijo".

"Vaya ¿También dijiste eso?"

"Estuvo mal. Lo sé."

"No, no. Creo que... Estaría muy agradecido si pudieras fingir eso mientras estás aquí. Parece conveniente ¿No?"

Una sonrisa inocente, transparente y amable, llegó en su dirección muy rápidamente. Y mirando ese rostro, Revan pudo entender por qué había pensado que morir por sus manos sería la gloria.
Guerra, encarcelamiento, fuga, días horrendos. La última vez que hablaron no le dio ningún detalle adicional a Nico pero, desde que empezó la guerra civil, la verdad era que había dejado de sentirse vivo. No pensó que tuviera un propósito real o un por qué para hacer las cosas.

Pero eso fue hasta que conoció a un padre y un bebé llamados Nico y Michalis.

"Me alegro de que no estés enojado".

"Al contrario, te lo agradezco".

¿Cómo podía mirarle con ojos tan amables?

"Ah... Pero estoy pensando en construir una valla alrededor de la casa para evitar que los insectos se acerquen demasiado y para que no entren en el terreno como si fuera su casa. Mejor prevenir".

"Muchas gracias..."

Revan lo miró directamente. Su sonrisa era muy transparente y le daba una impresión infantil que no esperaría de un Omega que ya tenía un hijo.

"Es... Una garantía también para Michalis. Los osos y los lobos hambrientos pueden aparecer en la próxima temporada".

"Sí. Eso serviría mucho".

Justo cuando estaba a punto de decir algo más, sintió agua cayendo desde arriba. Miró hacia el cielo y notó que la lluvia ya había empezado y que además, no se trataba de una o dos gotas, sino de una tormenta inesperada. Parecía que no iba a poder seguir yendo al bosque....

"Está lloviendo, no podré ir por leña".

"No te mojes demasiado".

"Me bañaré después de ti".

"Mejor ven ahora."

"..."

"Finges ser mi cónyuge ¿No? No es extraño que entres conmigo."

Sus mejillas estaban calientes como el infierno.

"¿Tú...? ¿No crees que serás atacado por mí?"

"De ninguna manera ¿Quieres atacarme?"

"No".

"Entonces, si no te importa, quiero que entres aquí conmigo".

Que cosa tan atrevida.

Revan respiró hondo. Su corazón latía cómo loco y no podía respirar. Un baño con un Omega ¿Y si hacía algo mal? No tenía la confianza suficiente en mantener su propia razón así que estaba asustado.

"De acuerdo..."

¿Pero de verdad estaba bien? Sentía que definitivamente iba a perder la cabeza. No, pero ya que Nico se tomó la molestia de invitarle, si se negaba ahora pensaba que nunca más iba a recibir más invitaciones de este tamaño.

"Quiero que me ayudes a darle un baño a Michalis".

...

¿Ah?

"Trae a Michalis, está en su cuna".

Revan se rió entre dientes. Entonces era eso. Quería su ayuda para bañar al bebé.

"¿No está bien?"

"No, con mucho gusto".

Revan hizo justo lo que le dijo.

"Oye, quédate quieto."

No sabía que los bebés solían ser tan resbaladizos y violentos cuando estaban de buenas.

Nico lavó el cabello de Michalis luego de asegurarse de que Revan lo estaba agarrando bien para que no se fuera a resbalar. Utilizaba una bata de felpa y Revan todavía estaba vestido, así que solo Michalis no tenía nada.

"¡Babuu!"

Al ponerlo en la bañera, sus manos y pies comenzaron a moverse tan fuerte que le dio miedo. Era tan chiquito que definitivamente iba a hacerse daño si caía de una altura como esta.

"No deja de bailar."

"Sí, a este niño le encantan los baños".

Tanto Michalis como Nico se rieron al mismo tiempo. Y verlos sonreír le hacía sentir increíblemente feliz también. Los días de los últimos dos años terribles comenzaban a parecer un sueño.

"Revan, perdón por mojarte".

"Ya estaba empapado. No te preocupes".

Revan tragó saliva.

"Sí, pero lo siento de todos modos".

"No, en absoluto. De verdad me gusta ser de ayuda."

"Ya me estoy haciendo cargo de Michalis. Date un baño mientras tanto. No quiero que te vayas a enfermar por no calentarte rápido".

"..."

"Tranquilo. No veré nada."

El hombre sonrió como para cubrir su propia vergüenza.

Comenzó a desnudarse y finalmente se sumergió en un baño espacioso que se asemeja a uno romano. Fue un alivio que los pétalos de rosa estuvieran tan amontonados como para que ni él mismo pudiera ver la parte inferior de sus piernas, así que dio un enorme suspiro y se acomodó como para quedar casi recostado. Mientras tanto, Nico se había sentado en el borde de la bañera para poder hacer flotar al bebé.

"Mi lindo niño ya es tan grande..."

Michalis nadaba felizmente en los brazos de Nico.

"¿Puede venir aquí?"

Revan se acercó y recibió a Michalis. Obviamente era muy pequeño como para hacerlo solo, pero ciertamente estaba progresando bastante en el agua.

"Wow. Michalis ya puede nadar como un profesional".

"¡Kaaaa!"

¿Qué tan bueno sería si él realmente fuera el padre de este niño?

Al llegar con él, Michalis salpicó agua caliente en su cara. Apenas un chorrito.

"Oye, no puedes hacer eso. Es trampa".

La presencia de Nico, con una sonrisa amable y, la vista del encantador Michalis entre sus brazos, resultó en un amor enloquecedor que subía desde lo más profundo de su pecho. Y al estar así, tan cerca, incluso le daba la ilusión de que los dos ciertamente habían estado viviendo juntos durante mucho tiempo.

Una familia de tres.

Todavía, cuando cerraba los ojos, recordaba los días de la guerra civil y comenzaba a reproducirse un video de si mismo, huyendo en la profundidad del bosque con sus subordinados. Una fuerte lluvia. Un soldado que moría en sus brazos cuando la herida empeoraba y más gente falleciendo de enfermedad a su alrededor. También había personas que decidieron terminar con todo a causa del dolor y días en que el olor a sangre y carne quemada se mezclaban con fuerza frente a sus narices. En algún momento, su corazón comenzaba a secarse e imaginaba que la hierba, creciendo en los huesos de sus compañeros, era como estar viendo un pan mohoso. No le hacía sentir nada. Ni tristeza o miedo o dolor... O desesperanza. Por supuesto que comparado con eso, este lugar era demasiado tranquilo y demasiado gentil. Igual a estar en el cielo.

"¿Qué ocurre?"

Mientras pensaba en eso, Nico inclinó la cabeza. El hombre todavía tenía la apariencia juvenil de un adolescente así que no importaba cuántas veces mirara sus ojos pálidos y hermosos, nunca se cansaba de ellos. Al contrario, cuanto más lo hacía, más se envolvía en un agradable dolor que le hacía estar un tanto borracho.

Su cabello y color de ojos eran casi iguales, pero los rasgos faciales de Michalis eran, tal vez, un poco más dignos y marcados. Seguramente por su papá.

Y se preguntaba de qué tipo de Alfa se había enamorado Nico como para dejar que le diera a ese bebé.

¿Quién le beso?

¿Quién hizo esa marca de dientes en su cuello?

¿Quién sostuvo sus delgados hombros?

¿Quién acarició su piel?

¿Quién tocó sus pezones?

¿Quién probó sus entrañas?

¿Y quién lo embarazó?

"¿Revan?"

Con un sobresalto, Revan dejó escapar un suspiro un tanto superficial. No era nada bueno que su corazón estuviera ardiendo lo suficientemente fuerte como para pensar que iba a derretirse dentro de él.

"¿Quién es el verdadero padre de Michalis?"

Desvió la mirada y puso la mano en el cabello de Michalis, quien estaba jugando sin saber nada de la conversación que había empezado a su alrededor. Debido a que estaba tan emocionado, los pétalos de rosa fueron empujados hacia el borde de la bañera hasta caer en pequeñas gotas contra el suelo. Sin embargo, casi al mismo tiempo, la cara de Nico se había vuelto tan blanca como la de un cadáver.

"Eso... Eso no..."

La voz de Nico salió entre sus lágrimas. Tal vez todavía lo amaba mucho y por eso mismo esto era doloroso.

"Más que nada, quiero saber qué tipo de hombre era".

Pudo ver la cara de Nico poniéndose rígida.

No quería lastimarlo, pero ignoró la voz dentro de él, que decía que no preguntara más, y habló por el puro deseo de conocer su historia.

"Dime. Es en caso de que su verdadero padre aparezca aquí. Al menos así voy a hacerme una idea de a lo que me enfrento. Eso es todo, no estoy pensando en hacer nada más".

Esta era una excusa. Solo quería saber qué tipo de hombre amaba Nico.

"Yo..."

Las lágrimas que caían de sus ojos esparcieron ondas en el agua caliente.

"Por favor... No me preguntes nada de eso. Me hace sentir terrible."

Nico sacudió sus hombros y lloró de nuevo. Solo tenía curiosidad, pero incluso eso pareció terrible para él.

"Ni-kyun, Ni-kyun..."

Michalis, que estaba en sus brazos, notó las lágrimas y se acercó a Nico. Nico abrazó su pequeño cuerpecito, se mordió los labios y le sonrió como para tranquilizarlo.

"Lo siento... No quise hacerte llorar. No preguntaré nada".

No quería que pensara que era un mal tipo y no podía obligarlo a hablar de algo que no le gustaba. Pero se sintió un poco enojado por eso.

"Lo siento... Si pudiera decirte..."

"No es tu obligación." Revan interrumpió sus palabras de inmediato. "Es algo personal y lo entiendo".

"Pero..."

"Está bien, no llores. No te volveré a preguntar. Si crees que es necesario, en algún momento, solo dilo. Si no crees que es necesario, no lo digas nunca. Puedes hacer lo que quieras porque se trata de tu historia".

"Lo siento... Lo siento mucho".

“Por favor, no te disculpes. No es culpa tuya." Revan luego dijo: "En medio año, me iré de todos modos así que, mientras esté aquí, quiero vivir una vida pacífica y gentil, incluso como un pseudo familia. No sé qué pasará conmigo más tarde."

"No digas eso."

Su rostro, preocupado, hizo sonreír a Revan.

"No, es una parábola. Antes de venir aquí, estaba en medio de una guerra, y ahora estoy a tu lado. No sé qué vendrá para mí después. Espero que sea algo pacifico como mi vida junto a ti en este momento."

"Revan..."

"Por eso, por favor sonríe. Creo que yo puedo continuar si tú también lo haces."

En realidad, no sintió que estuviera bien. Pero tenía que decirlo. 



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