Notificacion

SITIO EN CONSTRUCCIÓN

- Cap 21

Reportar Imagen Dañada / No cargada / Desordenada [AQUI]

Chapter 21

Antes de que se diera cuenta, el bosque circundante había cambiado por completo a los colores del otoño.

Revan almacenó la leña en el granero de la parte trasera del edificio y comenzó a quitar un poco de nieve utilizando sus manos. Estaba nervioso porque, aunque todavía llevaría algún tiempo montar a caballo e ir al campo de batalla, cada día se sentía un poquito más cerca del final.

"Quiero estar contigo por mucho tiempo."

Al principio, Nico estaba complacido con la sugerencia de Revan, quien había jurado estar con él para ser una familia y criar al niño. Sin embargo, después de que Pasha le contara sobre su tarjeta de identificación, comenzó a decir cosas como:

"Está bien si te vas en la primavera".

Por lo que no sabía exactamente qué tenía que hacer.

Si trataba de sujetarlo, se asustaría, pero al estar necesitado, como en la pesadilla, entonces le pediría que lo abrazara y se metería en su pecho igual a un animalito herido. Estaba lleno de contradicciones, probablemente porque tenía miedo de que lo odiaran o miedo a ser arrastrado por algo ¿Qué no quería que supiera? Tenía curiosidad pero, también necesitaba ser cuidadoso.

Cuando entró al café, vio el estambre que acababa de comprar, tirado completamente en el suelo. Nico, en la penumbra, estaba tejiendo ropita para el niño. Gorros, chalecos y calcetines de invierno. Todo en un patrón rojo sobre un fondo blanco.

"¿Has tejido tanto ya?"

Era suave al tacto. Sin embargo, era tan tupido que lo hacía ver más gordo de lo que era.

"Una vez que la parte de Michalis esté terminada, haré la de Revan".

"¿Mi parte?"

"Estoy pensando en hacerte varias cosas para el invierno".

"¿Y tú?"

"Después de ti."

"No. Mi parte debe ser la última".

"Por favor, déjame hacerlo. Quiero hacerlo."

Revan miró el perfil de Nico. Parecía realmente muy feliz de tejer.

El aire suave y dulce que emanaba de él, hacía que su corazón doliera insoportablemente. La mera visión de sus delgados dedos, moviendo hábilmente las agujas de tejer de un lado para otro, hacía que el interior de su cuerpo se estremeciera igual a si se muriera de frío. Mucho tejido, ropita creada con todo el corazón para Michalis, hilo rojo, que decía que ahuyentaba el mal, y capa tras otra de cosas bonitas. Llamas, soles, rosas y violetas. Tomaba mucho trabajo. Con solo mirar su blusa y pantalones bordados, podía saber las horas que invirtió y lo mucho que eso significaba que lo amaba.

Nunca había visto a un padre que amara tanto a su bebé.

¿El hombre de esa identificación estaba realmente aquí? ¿Era de verdad un prostituto arrestado por trata de personas? ¿O tal vez solía ser malo, pero ahora había cambiado? Sin embargo, todavía no parecía ser el padre de tres hijos. La frescura cuando lo abrazaba, Incluso solo besarle, lo ponía nervioso. Y... Tenía una forma de cuerpo que no parecía la de alguien que ya hubiese dado a luz. Era delicado y parecía que iba a romperse. Incluso ahora. Había rastros de parto, pero no podía confirmarlo correctamente. Solo lo había visto desnudo en la oscuridad y en el baño cuando estaba sumergido. No sentía nada parecido a las feromonas de Omega, y eso era muy raro. La Princesa Heredera, que intercambió votos de compañerismo con un Alfa que no era él, tenía un leve olor a fresas y flores.

Pero ya que dijo que estaba tratando de no quedar embarazado, tal vez Nico no tuviera nada sexualmente estimulante para los instintos de un Alfa.

"Qué raro."

A diferencia de Nico, los Omega que había visto en el baile no se habían acostado con ningún Alfa, no se habían embarazado y tampoco dieron a luz. Aun así, sentía un olor más sexual que el de Nico ahora. Pero en fin, el propio Revan nunca antes había sostenido a un Omega por lo que no podía asegurarlo.

¿De verdad era un Omega con tres niños?

La figura que tejía con entusiasmo solo podía verse como un ángel o una virgen de iglesia. El verdadero él y la tarjeta de identificación, eran como dos pinturas diferentes iluminadas con colores muy distintos.

Inclinando la cabeza, Revan suspiró, decidió dejar el tema de lado y salió al jardín para comenzar a recoger hierbas que podrían usarse hoy.

"Umm, ¿Dónde está el romero y la lavanda?"

Usando el menú del almuerzo, escrito por Nico, como referencia, el trabajo de Revan era recolectar hierbas del jardín ahora que era de día. Pero cuando estaba seleccionando el romero, el que tuviera más rocío, una viejita pequeña con un bastón le habló con voz ronca diciendo:

"Um... Lo siento..."

Una tela negra, que parecía un trapo, estaba envuelta alrededor de su cabeza. Caminaba en mal estado así que se sobresaltó por un momento cuando vio los dedos arrugados que sostenían el bastón. Tenía muchas costras y estaba negra, era porque quedaron las secuelas de la epidemia que se propagó en Moldavia. La piel aquí y allá estaba necrótica y casi cayendo.

"¿El dueño de esta tienda, el rubio, Nico, es de Moldavia?"

"Eh, sí".

Al mirar de cerca, no fue una anciana. Era un hombre, de unos cincuenta años. Omega. Como había dado a luz, adquirió un aire andrógino con el tiempo.

"Oh, lo sabía. El otro día lo vi de lejos..."

"¿Conoces a Nico?"

"Me atendió en un hospital, uno a lo largo de la frontera de Moldavia."

"¿... Nico?"

"Sí, yo... Estaba muy enfermo. Y él me ayudó. Me llevó por las gradas de la iglesia, como Jesús en el cerro. Y por compartir su propia comida conmigo, se contagio de la enfermedad. Nunca he conocido a un monje tan misericordioso. Gracias a él, yo estoy vivo ahora."

¿Monje? ¿Nico?

"Tal vez te confundes con otra persona..."

"No, es ese Nico-san. No le importó que yo fuera un prostituto masculino, no le importó cuán sucia fuera mi vida, él fue el único que no se negó a verme y me dio una mano. Incluso hizo lo mismo con mis amigos..."

"..."

"Todo es gracias a Nico-san."

Pero no importaba lo mucho que lo escuchara, nada cuadraba.

"Escuché que murió en la plaga, pero aquí está..."

Justo cuando estaba a punto de preguntarle de qué estaba hablando, un joven monje, que bajó de un carro, corrió tras él.

"Vamos, no puedes salir del hospital".

Deteniendo el carruaje frente a la tienda, el monje puso su mano sobre el hombro del Omega.

"Disculpe señor, este paciente parece estar alucinando como secuela de su enfermedad. No vimos cuando se escapó."

Entonces, lo que escuchó hace un momento eran las secuelas, ¿Era un malentendido o un delirio?

"El hermoso monje del que habla, no es el de este café, señor. Murió de una plaga hace más de medio año. También confirmamos que su nombre está en el registro de transporte de cuerpos."

"No es así. Volvió a la vida, como Jesús".

"Ve, es exactamente así. Siempre es así. No importa cuántas veces diga que un monje que ha fallecido nunca volverá a la vida".

"¿... Ese paciente es de Moldavia? ¿Un refugiado de guerra?"

"Así es. Hace unos meses, solía vivir en un distrito de entretenimiento en una ciudad portuaria a lo largo del río Danubio, cerca del Mar Negro, pero después de la enfermedad estaba mendigando frente a la capilla del monasterio".

Era el mismo distrito de entretenimiento que el burdel masculino donde estaba Nico.

No es que no hubiera puntos de contacto en términos de ubicación, pero le pareció extraño. No lo sabía, no podía explicarlo. Como un piquete en el pecho.

"Lamento las molestias, señor."

El joven monje puso al Omega en la parte trasera del carro y desapareció en la ciudad.

Un monje, que intentaba ayudar a cualquier enfermo y acababa enfermándose a si mismo. Sintió que eso estaba más cerca del Nico que conocía que de la idea de que fuera un prostituto. Pero, solo un Beta podía convertirse en monje. Recordaba lo que había dicho en la cama pero si ese era el caso ¿Y ese bebé? Era su viva imagen.

Confundido, comenzó a recoger el romero de nuevo. Pero un dulce aroma le llegó justo desde la cerca. Cuando miró para arriba, Pasha apareció de las sombras. Llevaba una canasta llena de hierbas porque aparentemente estaba haciendo sus entregas en la ciudad. Sin embargo, el olor vendría de él, no del romero.

"Es increíble, esa persona dijo que Nico es como Jesús. A pesar de que es un prostituto".

"..."

Pelo brillante, ojos encantadores. Una jovencita hermosa. Parecía que Pasha había sido elegida como el espíritu de la rosa de la ciudad durante los últimos tres años.

Una Omega mágica pero insoportable.

"Simplemente lo malinterpretó.".

"La gente se deja engañar fácilmente por tipos angelicales como él".

Pasha se rió entre dientes. A Revan le resultaba desagradable escucharle hablar de una manera que insultaba descaradamente a los demás.

Cuando la miró sin querer, continuó hablando aún más fuerte.

"Eso es lo más perverso que se puede hacer. Con una cara que dice que no puede ni matar insectos, y con un aire de soledad que te hace sentir que lleva la desgracia del mundo sobre sus hombros, atrae la simpatía de los que lo rodean."

"..."

Las palabras de Pasha le hicieron apretar los puños. Lo que estaba diciendo era terriblemente grosero y tuvo ganas de ponerle una piedra en la boca. Sin embargo, primero que nada, era una mujer, y segundo, recordó lo que Nico había dicho antes:

[Pasha es una buena chica. Pero es muy insegura consigo misma y piensa que no tiene suerte. Lanzar su espada aquí y allá de esa manera es una manifestación para protegerse. La Omega más hermosa de la ciudad... Sabe que su destino es que algún día se verá obligada a contraer matrimonio político. De hecho, es muy sensible, frágil y tímida. No estoy enojado... No estés enojado tú.]

Al recordar eso, Revan torció las comisuras de su boca en una risa. Pero la sonrisa de Pasha desapareció como si hubiera masticado algo amargo.

"¿Qué pasó? ¿Dije algo gracioso?"

"Eres... No importa".

"¿Dijo Nico algo sobre mí?"

"Él no dijo nada. Cree que Pasha es una buena chica. Alguien sensible. Yo, por otra parte, pienso que en realidad actúas de esa manera tan desagradable porque estás muerta de miedo."

"¡...!"

Enojada, Pasha arrojó una canasta llena de hierbas a Revan. De hecho, lo hizo más fuerte de lo que creyó.

"Tengo la razón ¿No?"

Era una Omega de mala personalidad, pero al actuar así, mostraba que era una mujer sensible que intentaba desesperadamente proteger su frágil ser interior. La diferencia entre lo que se veía y lo que no, era enorme. Al igual que pasaba con el propio Revan.

Y todos tenían algo escondido dentro. 



Recomendaciones

Komentar

Mostrar comentarios