Notificacion

SITIO EN CONSTRUCCIÓN

- Cap 2

Reportar Imagen Dañada / No cargada / Desordenada [AQUI]

Chapter 2

"Ah... Yo... Un momento."

Confundido, Nico puso a Michalis en la cunita y se levantó.

"¿Estás buscando trabajadores, no?"

Empujó la pizarra en su dirección. Parecía que en realidad la había arrancado sin importarle dañarla pero, vaya ¿Qué debería hacer? No esperaba que alguien así viniera de pronto. Pensó que un hombre o una mujer joven y Omega sería perfecto pero ¿Esto?

Nico se quitó el delantal manchado de leche. Llevaba una gargantilla con el emblema de los Omega alrededor del cuello, una camisa blanca áspera y pantalones con las rodillas rotas. Seguramente debía parecer un pobre tendero ante sus ojos.

"¿Puedo vivir contigo?"

"Ah, sí, tengo una habitación en el segundo piso..."

Maldición, si respondía así, ¿No era como si ya hubieras decidido contratarlo?

"Bien. Soy Revan, encantado de conocerte".

"Um... Lo siento pero, ¿Tienes alguna experiencia haciendo postres de rosas?"

Era problemático que tuviera una personalidad tan negra.

"No. Estaba escrito que no se requería experiencia".

La respuesta gruñona le hizo sentir que contratar a alguien así no funcionaría. Sería mejor negarse. Es más, incluso ahora tenía miedo de hacerlo enojar.

"... Ah, entonces, ¿Alguna vez has trabajado en un café?"

"No".

"¿Qué tal hacer un pastel?"

Mientras anticipaba naturalmente una respuesta de "no", dijo:

"No sé si funcione."

Se decidió a hablar sin rodeos. Este era un negocio con muchísimos clientes. Si contrataba a un hombre tan hosco y antipático, los iba a perder a todos. Por eso pensaba que definitivamente tenía que negarse y mostrarse firme en su desición.

"Lo siento, pero yo no puedo..."

"Por favor."

El hombre de repente cayó de rodillas frente a Nico, que estaba a punto de decir que le agradecía el interés, y extendió las manos en su dirección. Estaba allí, como un caballero mostrando su gratitud a su señor mientras protegía su pierna herida.

"Quiero que me contrates. Por favor".

Nico lo miró con los ojos muy abiertos por el asombro.

"Quiero un lugar para dormir, comida y un trabajo. Algo solo para este invierno. Sin embargo, no puedo hacer trabajos manuales debido a mi lesión en la pierna".

"¿Cómo te heriste?"

"En la guerra."

¿Entonces por eso estaba vestido así? Nico también estaba hecho jirones cuando vino hasta aquí desde un país vecino.

"Entiendo."

"Cualquier trabajo está bien. Lo que sea, voy a hacerlo. Lo prometo."

Pero no importaba lo que dijera. En realidad, le preocupaba que fuera un pícaro, un ladrón, o una persona buscada por el ejército. Y tal vez sintió lo que Nico estaba pensando, porque se señaló así mismo y susurró.

"No soy un mal hombre. En todo caso, soy un desertor."

Mostró su identificación.

[Reino de Moldavia.
Revan Vronski.
Veintitres.
Primer caballero del príncipe heredero
Alfa.
Duque de la casa Vronsky.]

"¿El primer caballero del príncipe heredero? ¿Entonces por qué estás aquí?"

Nico no conocía mucho sobre posiciones y puestos de la realeza. Sin embargo, se podía entender que tenía un alto rango. Una cosa cercana a la casa real. Si hubieran sido otros tiempos, este hombre no hubiese sido alguien con quien pudiera hablar fácilmente.

"Fuí herido en la guerra civil, capturado por el ejército del Comandante de los Caballeros y encarcelado por un tiempo".

El príncipe heredero murió en la guerra civil. Y recientemente, escuchó que el nuevo rey no era un pariente del monarca anterior, sino el máximo comandante de caballeros del ejército.

"Me alegro de que estés vivo entonces".

"Me escapé de la prisión antes de que me ejecutaran. En Moldavia, me tratan como a una persona buscada, pero eso es solo un problema de los países vecinos. Este pueblo está fuera de los límites, por lo que nadie vendrá por mí. Lo juro".

Este país y el Reino de Moldavia eran vecinos, limitaban entre sí pero no eran amistosos y no tenían relaciones diplomáticas. "Fuera de los límites". En otras palabras, le estaba diciendo que no había obligación del pueblo en entregar prisioneros y que mientras estuviera aquí, significaba que no tenía nada que ver con Moldavia.

"Quiero un lugar donde pueda vivir y trabajar. Solo eso pido."

Estaba feliz de poder contratar a alguien que quisiera trabajar tan en serio.
No tomaría mucho tiempo aprender, incluso si no tenía experiencia. Parecía desesperado, pero serio y muy profesional y además, estaba seguro de que después de una semana, estaría feliz de haberlo tomado en cuenta. No podía explicarlo, solo se sentía como una corazonada.

"... Es comprensible que te preocupe que alguien venga ante ti y te diga que es un ex-prisionero, pero quiero ser honesto contigo. No me arrestaron por robar o asesinar. Solo me atraparon peleando contra la administración actual. Quiero la libertad de mi pueblo".

Parecía que estaba realmente en muchos problemas, pero podía entender el motivo por el que había decidido negarse a la decisión de la corona. Estaba lesionado, pero gozaba de buena salud y parecía además, bastante sincero. El corazón de Nico se conmovió con sus palabras y empatizó de inmediato con el sentimiento de libertad, pero de todos modos, al ver que no decía nada, volvió a rogar:

"Seis meses está bien. Déjame trabajar aquí hasta la primavera. Después de eso, dedicaré mi vida por el bien de la paz y arreglaré las cuentas que tengo pendientes. Por eso, por favor dame un lugar donde quedarme mientras tanto".

Lo que esta persona parecía estar buscando, era el momento y el lugar para poder seguir con sus ideales. Hasta entonces, solo decía que pensaba trabajar aquí lo más duro que pudiera. Y por supuesto, eso dejaba a Nico en un dilema. Él también quería que la guerra terminara, deseaba... Un mundo en calma. Algo estable para que Michalis viviera una vida pacífica y feliz.
Y esta persona se sentía como alguien bueno. Alguien con mucha fortaleza y de verdad, de verdad le encantaba esa aura que parecía salir de él. Tan brillante. Nico lo pensó un momento y se acercó a él:

"Si es así, puedes trabajar en mi casa".

"¿Estás seguro?"

Mirando sus ojos entrecerrados, Nico asintió con una sonrisa.

"También soy un refugiado de guerra de Moldavia, así que me gustaría cooperar con los que quieren dar su vida por la paz."

"Entonces, si también eres de Moldavia, mi promesa de paz ya es algo más personal."

Revan se puso de pie con un suspiro de alivio. Nico continuó:

"Ah, pero hay algo que quiero confirmar".

"Dime."

"Solo puedo pagarte el salario mínimo."

"Por supuesto".

"Um... ¿Algo en que seas bueno?"

"Espada, arco, equitación..."

Se sintió un poco en problemas. Todo lo que no necesitaba en una cafetería era justo lo que estaba diciendo. En ese momento, el hombre notó a Michalis en un rincón de la habitación gritando "baa, baa" y moviendo sus manitas para que alguien pudiera sostenerlo. Entrecerró los ojos y murmuró:

"Todos los bebés tienen la misma cara."

"¿Qué...? Bueno, supongo que todos los bebés sanos se ven un poco gorditos."

"¡Puedo cuidar bebés! Puedo cambiar el pañal de un bebé y hacer leche".

"¿... Tienes un hijo?"

"No, soy soltero. Pero tengo la experiencia de cuidar a uno."

"Bueno, Michalis apenas va a cumplir un año".

Después de caminar hacia él y mirarlo fijamente, preguntó: "¿Este niño es tu hijo?"

"Sí, es mi bebé".

Asintió Nico.

"¿Padre? ¿O madre?"

Por un momento, no tenía idea de lo que tenía que decir. Rápidamente respondió:

"Soy su madre".

"¿Eres Omega?"

"... Soy un omega."

Asintió a toda prisa, pero tal vez porque tenía frío, tartamudeó al decir la oración.

"Lo siento... Soy Alfa".

"Mi bebé también es un alfa".

Las palabras de Nico lo hicieron mirar hacia abajo.

"¿Estás seguro?"

Nico ladeó la cabeza porque no entendía lo que estaba preguntando.

"¿Qué...?"

"Por si acaso, estoy preguntando si está bien contratar a un Alfa como residente."

Bueno, él era un aristócrata de alto rango en su país de origen. Tal vez se sentía incómodo con esto.

"Sé que un café no es un trabajo adecuado para un Alfa..."

"No, eso no es lo que estoy preguntando".

"¿Cuál es el problema?"

Apartó la mirada de Nico.

"Si eres Omega, entonces yo, que soy un Alfa, puedo atacarte alguna vez... ¿Eso no te inquieta?"

"¿Quieres atacarme?"

"Claro que no."

"Entonces no me importa."

Básicamente, un Omega no podía estar relacionado con nadie más que con la persona con la que se había enlazado, por lo que en realidad debería estar bien ahora. Por supuesto, existían muchos prostitutos masculinos que se vendían a un número no especificado de alfas pero, era obvio que nunca creyó que ese fuera el caso.

"Entonces, ¿Puedo vivir aquí?"

"¿Quieres vivir aquí?"

"Por supuesto".

Se sintió un poco incómodo porque la conversación no estaba corriendo para ningún sitio, pero tampoco quería ser grosero con él por lo que le mostró una pequeña sonrisa y dijo:

"Ya es un trato."

Además, le atraía su entusiasmo por ser contratado sin importar qué.

Nico no sabía si tenía la capacidad de ver bien el corazón de la gente. Solo conocía el monasterio y a sus amigos allí y no creía saber nada del mundo real. Pero él no era un tipo malo y en realidad simpatizó bastante con su corazón. Solo, confiaba mucho en su intuición. Sobre todo, porque su bebito, Michalis, lo miraba y sonreía todo el tiempo. Y Michalis era mucho más sensible que él en ese sentido, alguien agudamente receptivo. Sentía que tenía un poder especial, tal vez, podría llamarlo "la capacidad de percibir el peligro".
Cuando una mala persona se acercaba, parecía sofocarse y lloraba a gritos. Lo mismo era cierto para las personas con mal corazón. Ahora mismo, Michalis estaba sonriendo como un ángel y pedía ser cargado. Había algunos problemas en su exterior, pero el interior debería estar bien.

"¿Cuál es tu nombre?"

"Soy Nico. Mi hijito es Michalis."

"¿Y tu pareja?"

"..."

Nico sacudió la cabeza de izquierda a derecha.

"¿Está fuera?"

"No, él no ha estado allí desde el principio."

No quería hablar de su vida si era posible, pero no podía cerrarse y no explicarlo.

"Solo soy yo y mi niño."

"Entonces, ¿Eres una madre soltera?"

"... Lo soy."

Tartamudeó y asintió. Le preocupaba cómo reaccionaría, pero no dijo nada en absoluto y simplemente se fue. Después de mirar alrededor de la habitación, murmuró:

"Quiero tomar un baño".

"Oh, claro. Está en la parte de atrás. Estaba preparando un baño de rosas, pero, por favor úsalo".

Y la verdad es que se sintió un poco aliviado por su comportamiento tan indiferente.

"¿Baño de rosas? Ah, esta área es el lugar de nacimiento de las rosas damascenas. Huele un montón a ellas."

"Exacto. Son muy populares aquí."

"Ah, eso lo explica todo. Cuando entré en este edificio, cuando me arrodillé ante ti, pude oler... Un dulce y hermoso aroma a rosas. Pensé que era muy rico".

Le sorprendió escucharlo porque, básicamente, era la primera vez que le decían algo así. Por supuesto, supuso que era una cosa natural. La gente de por aquí siempre había estado envuelta en rosas por lo que no percibían su propio aroma. Pero los extranjeros comenzaban a asombrarse de inmediato.

"Entre tus deberes, hay tareas como cuidar las rosas, hacer mermelada de rosas y secar los pétalos... ¿Está bien?"

"Eso quiere decir que voy a oler rico también."

Él sonrió suavemente. Nico se rió.

"Sí, quizás."

"Es una sensación extraña. Pero el aroma de verdad es sensacional. Me gusta mucho".

"Está bien, a mí también me gusta".

"Un trabajo en el que puedes tocar una rosa es elegante. Mucho mejor que sostener una espada o un arco".

Miró su palma. Tenía un montón de heridas en la base del dedo, manos muy grandes y nudillos huesudos. Suponía que era porque había dominado el manejo de la espada desde que era un niño.

"Entonces ve al baño. Por allí."

Cuando Nico le mostró, el hombre cruzó la tienda, cojeando, hacia la parte de atrás.

"Espere..."

Se dio la vuelta frente a la puerta.

"Si no te importa, aquí está... Am... Ropa que pertenecía a los antiguos dueños de la casa. Creo que son de tu talla. Los lavé. Puedes quedarte con ellos."

Había varios trajes típicos de este país en la habitación de invitados, por lo que Nico usó el que era de su talla después de hacerle algunos ajustes. Dado que esta era una antigua posada, los viajeros habían dejado muchos artículos olvidados y pensó que podía venderlos cuando necesitara dinero. Había mucha ropa grande, así que todo lo arregló para que pudiera ser útil para él y para su bebito, así como fabricó también cortinas, sábanas y manteles. En el monasterio, cosía sus propias cosas sin ayuda así que era bueno en las manualidades. Además, siempre había querido hacer que el lugar y las pertenencias de Michalis fueran hermosos por lo que fue un sueño cumplido.

"Entonces, después del baño, ¿Debería dormir en el segundo piso?"

Nico asintió "Sí".

"Tenemos cuatro habitaciones de huéspedes. Siéntete libre de hacer lo que quieras en cualquiera de ellas".

Mientras lo despedía para ir al baño, Michalis, en sus brazos dijo: "¡Daah!" Además, se sentía pesado alrededor de su cintura.

"Ah, lo siento, es su pañal".

"De acuerdo. Nos veremos mañana."

Abrió la ventana y se sentó junto a ella, sintiendo la brisa fresca de la noche mientras cambiaba el pañal de Michalis. Podía ver su propio rostro débilmente reflejado en los ojos grandes del bebé y su boquita buscando su mano para chuparla.

"Mi amor. Mi niño es el bebé más hermoso de todos".

Cuando puso una sonrisa en sus labios, Michalis también sonrió suavemente y se rió. En realidad, le encantaba este momento de contacto visual, los pequeños ratitos en que estaban juntos y muy, muy cerca el uno del otro. Tanto que el interior de su pecho se calentaba hasta sentir que podía explotar.
Este momento, este pequeño mundo en sus manos, hacía que Nico sintiera una felicidad irresistiblemente suave.

Sabía que algún día, en algún momento, su pasado vendría y tendría que dejar a este niño. Llegaría el momento en que...

No quería pensar en eso.

"Michalis, está bien que crezcas lento. Seguro quieres ser un adulto, pero te juro que no hay prisa."

"Babuu..."

"Sí, sí, está bien tomarlo con calma, porque quiero estar contigo el mayor tiempo posible."

Al igual que el exterior se volvía más oscuro momento a momento, al tiempo le pasaba lo mismo y eventualmente llegaría a su fin. Sin embargo, esperaba que estos momentos con su bebé pudieran durar por muchos años y que, además, fueran los más pacíficos posible para los dos.

Nico rezó con locura para lograrlo.



Recomendaciones

Komentar

Mostrar comentarios