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- Cap 8

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Chapter 8

A la mañana siguiente, Uranake y Agah estaban sentados en la cama, con las piernas cruzadas y las manos una sobre la otra. Parecían tener una especie de reunión familiar.

"Entonces..."

"¿Entonces?"

"Dios. Le compramos muchos vestidos de una sola pieza y ahora resulta que... Yui-Lan... ¿Y si no le gustan las faldas...?"

"... Entonces le compramos pantalones. Vamos, deja de preocuparte."

"Pero es que..."

Uranake miró a Yuilan, que dormía en el regazo de Agha. El niño había puesto la cola del tigre entre sus piernas y la abrazaba con ambas manos frente a su pecho. Justo como si fuera su peluche. Su nariz y su boca estaban completamente hinchadas y además, parecía tener hambre porque no dejaba de chupar.

Como si saltara en un sueño, de repente sus orejas y su cola se balancearon al mismo tiempo e hizo un puchero realmente enorme. No quería dejar ese lugar porque allí podía sentir el calor del Agah así que, pensó que no tenía frío sino que extrañaba el contacto piel con piel.

"Agah es bueno consolando gente."

"Porque hice lo mismo contigo la primera vez".

"... Es cierto."

Uranake, de doce años, no era tan inteligente como Yui-lan así que, si Agah no lo hubiera recogido en ese momento seguramente habría muerto en algún lugar de los barrios bajos antes siquiera de pedir ayuda.

"En todo caso, creo que fui yo quien fue rescatado..."

Después de todo, si Agah no hubiera conocido a Uranake, no estaría viviendo una vida tan cálida como la de ahora. Es más, quién sabe en qué malos pasos estaría.

"Sí, por eso... Lo siento. Lo tomé de la calle sin consultarte y lo traje a casa. No sé en qué tipo de problema estamos ahora."

Como si mirara a su antiguo yo, Uranake no podía abandonar a Yuilan. Ambos sabían que lo haría de nuevo si volviera a estar en la misma situación.

"Bueno, no me sorprendió".

Agah era igual. Y como entendía los sentimientos de Uranake, en realidad tampoco podía echar al niño.

"¿Qué debemos hacer?"

"En primer lugar, confirmemos su género. Luego veremos".

"Sí... Yui-lan está a punto de despertar".

"... ¿Uranake? ¿Agah?"

"Buenos días, Yui-lan".

"Buenos días, cariño".

Los dos presionaron sus labios en las mejillas izquierda y derecha de Yui Lan.

"Se siente como si mamá y papá hubieran vuelto a la vida..."

Yui Lan, que todavía estaba en algún lugar del mundo de los sueños, sonrió con tristeza incluso aunque se veía más tranquilo. Aunque este niño era tan pequeñito, ya no iba a poder ver a su familia nunca más por lo que, Uranake y Agah, sintieron una ira irresistible contra el enemigo que se llevó a los padres del bebé.

El lunes, Uranake y Agah fueron a trabajar, como de costumbre. Primero que nada, le hablaron a un informante y le pidieron que reuniera toda la información posible sobre el niño.

Y debido a que su manera de afrontar el estrés era diferente, ambos decidieron que lo mejor para avanzar sería tomar acciones por separado.

Le preocupaba dejar al niño solo en casa así que Uranake trabajó con él. Después de todo, solo iba a reunirse con el informante para platicar por lo que no tendría que mostrarle a Yuilan las cosas más sucias de su pequeño mundo.

"¿No están ustedes dos siempre juntos?"

"Bueno, aunque somos pareja, ambos somos criaturas independientes".

Uranake estaba en el "barrio rojo", con Yuilan entre sus brazos. Si iban una calle más arriba, llegarían a una zona de pura prostitución. La siguiente avenida era de tráfico ilegal de drogas y en la siguiente, traficaban con armas. No obstante, era algo que conocía perfectamente bien.

"Esconde la cabeza un poco más".

Le había puesto un abrigo con capucha, como Caperucita Roja, que le ayudaba a ocultar las orejas. Además, llevaba una falda linda y esponjosa como las que ocupaban las bailarinas de ballet y unos zapatitos llenos de flores.

"Yui Lan... Sabemos que eres un niño. Dime ¿Tu apariencia actual es un pasatiempo? ¿O en tu corazón sientes que eres una niña?"

Esa mañana, Uranake preguntó sobre el asunto con franqueza. Agah, que estaba al lado de su pareja, tenía una expresión un tanto nerviosa en su rostro:

"Este puede ser un tema delicado, así que, si no quieres hablar..."

Pero Yuilan abrió la boca de inmediato:

"... Lo siento. No quería mentirles."

Yui-Lan se disculpó. Explicó que para engañar a los ojos de quienes apuntaban por su vida, él había consultado con la gente de la iglesia sobre lo que tenía qué hacer. Se había soltado el cabello, tenía apariencia y habla de niña y vivía como una.

Uranake y Agah estuvieron de acuerdo de inmediato. Y como resultado de la discusión entre los tres, decidieron que de ahora en adelante, cuando Yui Lan saliera, se vestiría de una manera linda y hablaría como una princesa frente a los demás.

"Uranake... Escucho un silbido..."

Cegado por la capucha, Yui-lan buscó esos sonidos que venían de la nada.

"No es un silbido, es el canto de un pájaro".

"Es la primera vez que escucho el sonido. Es hermoso pero, da un poco de miedo".

"Porque, es un pájaro que canta cuando una persona muere. Cariño, tus orejas están sobresaliendo. Ven aquí..."

Yuilan estaba casi nadando dentro del abrigo pero de todas maneras Uranake bajó el cierre de su propia chamarra, extendió los brazos y lo tomó para aproximarlo lo máximo posible a él. Entonces dobló sus largas orejas y las colocó debajo de su barbilla para que quedara bien metido contra su pecho. De esta manera, Uranake parecía más una mujer embarazada, con una gran barriga, que un hombre.

No iba a soltar a Yuilan por nada del mundo.

"¡Morril!"

"¿Ya no es Morril-chan?"

A la hora prometida, apareció el informante Morril.

"Lo siento, solo date prisa".

"Está bien. Si así lo quieres, iré al grano. Aunque eso solo significa que voy a cobrarle más a tu esposo. ¿Todavía sales con él o ya estás disponible?"

"De verdad, debes parar con esto de invitarme a salir cada vez que trabajamos".

"Es mi etiqueta cortejar a un hombre bonito cuando lo veo. Bueno, como sea. En los últimos seis meses, han ocurrido un montón de cosas importantes en Chinatown. Sin embargo, lo más llamativo parece ser lo que sucedió hace medio mes, cuando el hijo de la dama mayor de la familia Kuei murió en un accidente en un club SM."

"De la familia Kuei..."

"Ujum. Creo que esa es la información que estabas buscando. Y los cabrones pervertidos que estaban persiguiendo a esa niña en Chinatown a plena luz del día, son secuaces de unas mujeres muy populares llamadas Daisha y Xiaosha. Serpiente mayor y serpiente menor."

"Creo que ya he escuchado esos nombres antes."

"Porque son nombres de calles. Las personas de ascendencia china usan mucho eso. No me preguntes el motivo. Sin embargo, parece que la niña de la que hablas es de la segunda hija."

El cuerpo de Yuilan se puso rígido en el pecho de Uranake.

"Oye, me he estado preguntando sobre esto por un tiempo, pero ¿Qué es eso que está bajo tu chamarra? Es pelo blanco y rosa. ¿Podría ser que tus viejos hábitos volvieron y te estás prostituyendo otra vez? ¿Estás vestido con ropa sexy?"

"No... Um, ya sabes. Es invierno y, sin Agah aquí siento los pies fríos. Llevo mi ropa llena de su pelo."

E intentó que sonara como una broma.

"Bueno, la verdad si te creo. Tienes una actitud terrible así que si le pides pelo a Agah, lo mejor que pudo hacer fue dártelo antes de que te volvieras loco y lo empezaras a golpear."

"Sí..."

A las palabras de Morril, Uranake siempre respondía con risas, hablando sarcásticamente, golpeándolo o siguiéndole el juego... Pero hoy, el hombre estaba en blanco.

"¿Qué te pasa? Estás poniendo una cara tan seria... ¿Agah y tú están enojados?"

"Oh, no. Lo siento es que... No pude dormir anoche. ¿Podríamos seguir con el tema?"

"Claro, claro. No dormir pone a todos de malas. Bueno, Daisha y Xiaosha están buscando a la niña. El jefe actual de la familia cumplió 62 años este año y goza de buena salud así que, está haciendo un negocio sólido tanto por dentro como por fuera de su organización. Para ser precisos, tiene todo el poder sobre Chinatown. Justo igual a si fuera el presidente."

"Ya veo".

"Además, no sé si es una historia necesaria, pero la familia Kuei tenía originalmente una empresa de farmacia o algo medico. Pero en realidad parece que es un poco diferente. Es más divino. Mira, tienen alquimistas, monjes, sacerdotes taoístas... Mezclan medicinas con cosas espirituales y tratan a los enfermos así. Me pregunto si practicaban el ocultismo. Aunque parece una compañía farmacéutica legítima por fuera..."

"... ¿Cuánto tiempo te llevará recopilar información de los hermanos y hermanas de la familia Kuei? Quiero saber sobre la esposa y las concubinas legales del jefe, los hijos ilegítimos, los parientes. Tanto como puedas y rápido."

"Va a llevar mucho tiempo. Además, cobró más si lo quieres exprés..."

Morril hizo un número con los dedos.

"Te pagaré lo que quieras".

"Aunque..."

Una mano enguantada envolvió la mejilla de Uranake. Luego Morril presionó sus labios contra los suyos.

"Si sales conmigo, lo olvidaré."

"... Si Agah dice que sí, es un trato".

"Que injusto. Él nunca va a decir que sí"

Uranake sonrió, le devolvió el beso a Morril y lo despidió.

"… Uranake, ¿Ya puedo salir?"

"Está bien, está bien. Me alegro de que te hayas quedado callado".

"El estómago de Uranake estaba calientito".

Yui-lan sacó las orejas y la cara fuera de su abrigo y dijo:

"¿Es un informante? ¿No me notó?"

"Um... Te notó. Pero no dijo nada."

"¿Estuvo bien no decir hola?"

"No tienes que hacerlo. Si involucramos al informante en nuestros asuntos, podría salir mal y afectar nuestra credibilidad. Tenemos que tener cuidado."

Además, era peligroso que hablara de Daisha y Xiaosha.

Apodadas "serpiente grande" y "serpiente pequeña", eran unas hermanas peligrosas. Tan astutas y persistentes como una serpiente. No iba a ser fácil matarlas, menos cuando no sabía qué tan problemático sería volverse contra la familia Kuei. Además, no entendía en este momento si hacerlo realmente ayudaría a Yui Lan o no.

Si se trata de una rivalidad entre hermanos y por eso les pidieron matar a ese hombre... Entonces simplemente acabar con Daisha y Xiaosha no tendría sentido. La familia Kuei tenía aproximadamente diez hermanos y hermanas mayores, por lo que no resolverían el problema.

"... Bueno, voy a preguntarle a Agah, pero, Yui Lan, ¿Tienes alguna idea de por qué estás siendo atacado por las hermanas mayores de tu madre? ¿Es por el proyecto? ¿Recuerdas la cara del perpetrador? Si escuchaste algo o viste algo, dime ahora."

"No sé... Yo..."

"¡Piensa!"

"Lo siento. Lo siento, yo no sé..."

Uranake presionó sus labios en la base de las orejas de Yuilan y lo abrazó con fuerza cuando notó que podía ponerse a llorar. Esta era la desventaja de Uranake. Le faltaba un poco de tacto con los demás. Incluso si lo que pedía era necesario, no lo hacía de buena manera y hasta se escuchaba un tanto grosero. Incluso aunque no quería hacerlo. ¿Era porque no había construido una relación cercana con nadie más que con Agah? Poco a poco, todas esas cosas se acumulaban y terminaban lastimando a alguien.

"Perdón, Yui-lan. No debí hablar así. Yo no tengo padre o madre. Tampoco tios o tías. Solamente a Agah."

" Agah?"

"Sí. Hemos estado juntos desde hace muchísimo tiempo".

Siempre pensó que mientras estuviera con Agah, estaría bien en cualquier lugar. Pero entonces se dio cuenta de que si estaba lejos de él, se sentía extraño. Pensaba que la sensibilidad y los pensamientos que ahora tenía eran más similares a los de los hombres bestia que al de los humanos.

En este mundo, había tres tipos de personas: hombres bestia, no humanos y humanos. Los hombres bestia eran generalmente criaturas con cabeza de animal y cuerpo humano. Al igual que Agah. Los no humanos eran criaturas míticas. Algo como "yokais", vampiros occidentales, hombres lobo y demonios. Por lo general, imitaban a los humanos, pero si aún eran jóvenes o muy débiles, entonces no podían ocultar una parte de su verdadera naturaleza. Como las orejas y la cola de Yuilan. Además, los "Conejos de Jade" se clasificaban aquí. Los humanos eran normales.

Los hombres bestia, los no humanos y los humanos tenían derechos, y todos ellos también tenían obligaciones. Podían cometer malas acciones alguna vez.

Y si había gente mala, también había gente buena.

De los rasgos de Uranake, ser amable, ser consciente de su familia, proteger instintivamente a los débiles, tener la máxima confianza en su cónyuge y aceptar su pasado sin preguntar, eran pensamientos típicos de bestias. Esto fue algo que aprendió naturalmente después de ser criado por Agah. Además, Uranake también tenía un pensamiento bastante extraño. Esto, probablemente debido a que nunca hubo humanos en el entorno en el que creció.

Los no humanos decían cosas como: "El hombre que me gusta". "Amor para siempre." patrones de pensamiento escandalosos, como "El tiempo contigo es algo que nunca olvidaré por el resto de mi vida". Yui-lan parecía moverse así. Pero si los primeros doce años de la vida de Uranake hubieran estando en un ambiente como ese, entonces hubiesen sido meses paralizantes para sus emociones y sentimientos. Tal vez, dejaría de ser tan independiente como lo era ahora.

"Yui-lan es mucho más maduro que yo, ¿no es verdad?"

"Aunque mojo la cama."

"Está bien. No te preocupes por eso. Cuando era pequeño, mojaba el pelaje de Agah todas las noches.

Presiono sus labios contra las mejillas esponjosas de Yuilan y luego lo acarició.

"Perdón por eso, Agah es un besador. Me contagió también."



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