Notificacion

SITIO EN CONSTRUCCIÓN

- Cap 9

Reportar Imagen Dañada / No cargada / Desordenada [AQUI]

Chapter 9

Pasaron algunos meses desde entonces.

Pensaba que había logrado llegar hasta aquí gracias a su fe en los milagros y, en parte, por su tremendo trabajo duro. Todo lo que quería era ayudar a Michalis. Simplemente eso. Proteger a esa pequeña forma de vida que tenía entre los brazos. Criarlo, para que fuera más feliz que nadie en el mundo entero.

A la mañana siguiente, Revan, que se despertó antes que Nico, comenzó a tratar sus heridas bajo el sol del jardín.

(¿Son de la tortura?)

"Estás muy mal... "

"No. En realidad ya se están curando"

Se quitó las vendas que tenía en la parte superior del cuerpo, y comenzó a frotarse una pasta de hierbas en los brazos y hombros lesionados.

"Te ayudaré ¿De acuerdo? No creo que puedas hacerlo todo tú solo".

"¿En serio? Tal vez es un poco asqueroso para ti tratar con todas estas pastas. Algunas no huelen bien."

"Por favor, préstamelo. Te prometo que soy bueno en eso".

Niko entonces untó su piel con una buena pasta de hierbas y vendó desde sus brazos hasta el tope de sus hombros.

"Dijiste que tenías conocimientos de enfermería y latín, pero, esta atención está al nivel del hospital en el monasterio."

"¿Qué...?"

Sorprendido, relajó su mano. Pero como el vendaje que acababa de envolver estaba a punto de soltarse, intentó concentrarse en envolverlo de nuevo antes de que se diera cuenta.

"Jaja, obviamente estás acostumbrado. Como.... Familiarizado con las hierbas medicinales. ¿Tal vez por tu familia?"

Pero Nico guardó silencio.

"¿Nico?"

A la segunda pregunta, Nico intentó mostrar una sonrisa.

"Ah, no, es solo un trabajo de aficionado. Estuve en el hospital del monasterio durante la guerra y tuve mucho tiempo para aprender la manera en que lo hacían. Aprendí latín allí mismo también. Los sacerdotes siempre fueron amables con nosotros..."

Sus labios temblaron y su voz pareció volverse infinitamente ronca. Dios ¡Era tan estúpido! Los monjes y enfermeros eran principalmente Beta, no Omega. Además, se suponía que el Nico, que era enfermero en el monasterio, estaba muerto ahora.
El otro día dijo sin querer que sabía latín y teología. Definitivamente bajó la guardia junto a él y ahora esto podía pasarle factura.

"¿Hospitalizado?"

"Ah, por una plaga. Pero por suerte me curé".

"Creo saber el tipo de plaga que fue. Me alegra mucho que estés bien. Debió ser difícil siendo un Omega."

"Sí, también me alegro."

"¿Puedo llamarte Nico?"

"Claro que puedes."

"¿Y puedo preguntar algo más? ¿Por qué dejas que tu hijo te llame por tu nombre? Escucho que siempre trata de decirte Nico".

"... Creo que... Es más una cuestión de costumbre que otra cosa."

Dado que Nico era beta, las parejas del mismo sexo no podían tener hijos. Niko pretendía ser un Omega por el bien de su bebé, pero criar a un niño de alguien más era un un delito muy grave. No solo en su ciudad natal, sino también en este país. Entonces, cuando Michalis cumpliera tres años, planeaba enviarlo a una instalación Alfa apropiada y desaparecer de su vida para siempre. Por supuesto, Michalis podía llegar a olvidarse de él y de todos estos momentos que habían pasado juntos pero, no importaba. Mientras pudiera vivir con seguridad, feliz y sano, entonces él también estaría infinitamente bien y orgulloso.

"Michalis aprendió a decir la palabra "Nico" cuando estaba bordando los pétalos de esta rosa. Creo que le pareció bonito y quería llamar mi atención."

"Vaya ¿Tú lo hiciste?"

"Sí, toda esta blusa la hice yo. Bueno, yo solo tengo dos. Esta y una más pequeña. ¡Pero le hice muchas a mi niño! Él se ve precioso con cualquier color."

Revan dijo que ciertamente estaba impresionado.

"Aunque tal vez te parezca extraño."

"Para nada. Es muy tierno verlos vestidos igual ¿Está bien si veo cómo lo haces?"

Después de decir eso, Nico, tal vez más emocionado de lo que esperaba, fue a la habitación principal y sacó del cajón los pantalones a medio terminar de Michalis. Hacía un poco de bordado todos los días, pero últimamente no encontraba un espacio. Y mientras pasaba el hilo teñido de rojo por la aguja, Revan sonrió y acercó un poco más la vela en su dirección para que le fuera fácil seguir el ritmo de su mano.

"Gracias".

"Que hermoso bordado. Son unas flores y un sol."

"Sí, este patrón es como un amuleto. De esta forma, la vida de Michalis será iluminada y hermosa y las flores a su alrededor van a florecer maravillosamente donde quiera que vaya".

"Eso es algo muy bonito."

Revan trazó el bordado en los pantalones de Michalis con su dedo.

"Deberías intentar hacer más playeras para ti. Dos no son suficientes."

"... Creo que es mucho más divertido hacer la ropa de mi hijo que la mía. Digo, mientras me queden y estén limpias, es más que suficiente".

"¿Está bien para ti?"

"¿Por qué no estaría bien?"

"No pareces interesado en ti mismo en absoluto".

En el monasterio, vestía una túnica de monje todos los días y llevaba un estilo bastante puro y sencillo. Es más, el mismo Nico estaba feliz con esa forma de vida honrada. No tenía ningún interés en nada más y no necesitaba alguna cosa además de lo básico, como agua, aire y pan. Pero, ciertamente las cosas habían cambiado mucho desde que empezó a vivir con Michalis. No podía evitar disfrutar haciendo manualidades para él, comprando peluches o mantas y pensando en lo mucho que le gustaría vivir muchos más momentos hermosos a su lado. Por supuesto, incluso amanecía con ganas de hacer lindas prendas bordadas y sábanas donde pudiera dormir muy calientito.

"Ah, pero la próxima vez que termine lo de Michalis, estoy pensando en hacer delantales con el mismo bordado para mí."

"Um... Eres raro. Los Omega que servían en la nobleza estaban más preocupados por si mismos que por los demás. Usaban joyas y se esforzaban por ser hermosos. Ya sabes, de esta manera se aseguraban de ser amados pronto."

Un escalofrío le recorrió la columna vertebral. ¿Era así? ¿Un Omega solo deseaba ser más hermoso para ser amado? No tenía ni idea. ¿Así sobrevivían? Después de todo, lo que sabía de ellos era gracias al burdel detrás del hospital del monasterio. Y solo entró una vez.

"Lo siento... Tal vez soy un estúpido".

Nico sonrió porque no sabía hacer otra cosa. Además, tenía mucho miedo solo de pensar en lo que pasaría si descubría que estaba mintiendo.

"No, no. No tienes que disculparte conmigo. Es solo que lo encontré sorprendente. Eres demasiado... Minucioso con los detalles. Incluso viviendo aquí".

Mentira tras mentira. Se odiaba por eso.

"Por ejemplo, he visto que le lavas el cabello con jabón casero para que quede esponjoso y que cuidadosamente comienzas a ponerle aceite de rosas en la mañana. Quizá por eso, este bebé tiene una piel hermosa y un pelito perfecto. Como si fuera un hijo de la realeza."

"¿Tú crees?

La verdad estaba tratando de hacer lo mejor que podía con lo que tuviera al alcance, e intentando, al mismo tiempo, varias cosas y métodos para criar a Michalis a la perfección. Era por eso que su corazón se hinchaba cuando recibía elogios como ese. Por otro lado, ya que estaba pretendiendo ser Omega, también sentía un dolor sordo en la parte posterior del estómago que no se podía quitar.

"Pero pienso... Que es un poco exagerado".

"..."

¿Era posible que hubiese sido descubierto solo con una conversación? ¿Qué supiera que no eran padre e hijo?

"¿Es exagerado...?"

Su voz estaba temblando de puro miedo. Al mismo tiempo que estaba preocupado por lo que haría si se supiera que no era suyo, estaba profundamente asustado por lo que esta persona pensaría de él después.

"Tal vez..."

Un escalofrío recorrió su espina dorsal. Pero, cuando sintió como si el piso debajo de sus pies estuviera a punto de abrirse, Revan dijo algo que no esperaba enfrentar:

"¿Lo estás vendiendo?"

"¿Vendiendo?"

Sin saber lo que significaba, Nico solo repitió lo que acababa de decir. Como un loro.

"Vas a convertir a ese niño en un producto... ¿Verdad? Por eso lo estás criando con cuidado."

"No entiendo..."

"Muchas madres solteras, Omegas, dan a luz a niños alfa y los venden por un alto precio. Es un crimen, claro. Sin embargo, escuché que están haciendo movimientos secretos recientemente, aprovechando la confusión causada por la guerra y el hecho de que la administración actual ha dejado de exponerlos..."

Ahora que lo pensaba bien, Nikolai, que era un prostituto, estaba en ese tipo de negocio antes de enfermar.

"Es un niño alfa hermoso e inteligente, seguro que podrás venderlo por un precio considerable."

"Dios..."

Nico sintió que su corazón latía con fuerza e involuntariamente agarró las solapas del abrigo de Revan. No podía darse el lujo de ponerse triste y, más que eso, las llamas de la ira se encendieron en lo más profundo de su cuerpo por el hecho de que, lo que estaba diciendo, lo que hacía y la manera en la que cuidaba al bebé, se interpretara de esa manera tan asquerosa.

"Vete."

"¿Perdón?"

"Te daré dinero. Todo lo que tengo. No importa. Solo vete. No quiero verte."

Revan miró sorprendido el cambio tan drástico que había tenido Nico.

"¿En serio?"

"Sí"

La voz de Nico no dejaba de hacer eco en la vieja tienda de piedra.

"Vamos, apresúrate. Largo de aquí."

Nico señaló la puerta con su mano libre.

"... ¿Estás enojado?"

Estaba más que enojado. En serio quería matarlo.

"Estoy decepcionado."

"¿De mi?"

"Sí, pensé qué tenías un corazón bueno. Pensé que éramos iguales y que... Que incluso eras tierno. Quiero que el mundo sea pacífico para mí Michalis, así que imaginé que estaba haciendo bien en contratarte. Pero... Eres igual de cruel que todos. Eres un estúpido. Vete".

Fue una maravilla, ¿De dónde había encontrado tanta fuerza? No sabía que podía ser así, que podía encender una llama feroz en su pecho para defender a alguien.

Revan solo se encogió de hombros y sonrió, igual a si el espíritu de Nico se le hubiera contagiado.

"Pues... Estaríamos en un problema porque de verdad no tengo adónde ir. Me disculpo si te ofendí".

Ese hombre ciertamente era mayor y tenía un estatus mucho más alto que el suyo, pero la idea no había desaparecido de su mente. Insultó a su bebé y a él mismo, así que todo lo demás en el mundo ya no importaba.

"La próxima vez que lo digas, te mataré".

Fue humillante darse cuenta de que las lágrimas se acumulaban lentamente en sus ojos, por lo que Nico apretó los dientes para evitar que siguieran goteando. Revan agarró el brazo de Nico antes de que lo apartara otra vez.

"¿No crees que yo puedo matarte antes de que eso suceda?"

Nico negó con la cabeza, con los labios todavía bien cerrados.

"Idiota. Un Omega pequeño, con brazos tan delgados como los tuyos... Bueno, para mí, que soy un caballero veterano, no eres más que un niño chiquito. No hay forma de que puedas matarme".

"Pero lo voy a hacer. Te lo juro."

"Parece que ni siquiera puedes matar a un insecto".

"¡Eso no importa! No me importa si soy pequeño o débil, no perderé contra los que digan cosas malas de mi hijo. ¡Haré lo que sea!"

Mientras miraba a Nico, con una expresión impresionantemente calmada encima, Revan hizo otra pregunta:

"Entonces, si todo este asunto es tan importante para ti, ¿Por qué estás soltero?"

"Porque... Porque yo..."

Su cabeza se puso en blanco, su cuerpo estaba completamente rígido y pareció incapaz de decir una palabra.

"¿Quién es el padre? ¿No hablaste con él?"

Nico desvió la mirada. Obviamente no estaba seguro de quién era el padre de este niño. Es más, lo único que lo conducía a una respuesta era el anillo que había encontrado alrededor de su cuello y que ahora estaba en un bolsillo de algún pantalón. Por si fuera poco, ni siquiera era su familiar. No tenía ningún derecho a hacer esto o a quejarse.

"Si un Omega cría a un niño por su cuenta, se ve mal. Los riesgos de tener a un hijo sin padre... Vamos, deberías saberlo mejor que yo. Es un camino terrible ¿Por qué lo estás tomando?"

Pero incluso si le preguntaba eso, igual no podía darle una respuesta adecuada. Porque no era un Omega para empezar y porque no sabía que excusa ponerle. Tomó aire:

"No importa el camino que esté tomando. ¡Soy el padre y soy la madre! Eso es todo lo que importa. Estoy acostumbrado a que me vean con ojos maliciosos así que en realidad ya me da igual."

"Entonces, la respuesta final es que no te importa."

"Sí". Nico asintió. "Además de Michalis, no tengo nada importante en mi vida así que, no importa lo que piensen los demás. No importa lo que digas o lo que digan todos, yo voy a defender esto. No necesito personas como tú que creen que soy una basura."

Podía parecer como si no tuviera determinación, pero lo estaba diciendo muy en serio.

"Tal vez soy un Omega soltero, pero afortunadamente, aquí tengo suficiente comida, ropa y refugio y me va muy bien consiguiendo dinero por MI MISMO. Es más de lo que tú haces".

Se dio cuenta que Michalis había sido clave para esto. En hacerlo valiente.

Hasta que conoció al bebé, algo había estado congelado durante mucho tiempo dentro de su cuerpo. La muerte de sus padres, el rechazo de sus abuelos, la guerra y las epidemias, todo su "corazón" y todos sus "sentimientos" habían muerto con las personas de la guerra hace mucho, mucho tiempo. Pero, en el momento en que vio la sonrisa de Michalis, en el momento en que estiró sus deditos hacía él y lo llamó, la luz primaveral de repente derritió la nieve y cayó para provocar un flujo de agua. Algo caliente, como una flor que se abría hacia el sol de la mañana.

Y al mismo tiempo, sintió que podía ver un poco de calma en el perfil de Revan.

"¿Me puedo acercar?"

"Prefiero que no."

"Vamos... Por favor."

Revan se aproximó a Michalis, mirándole como si todo lo que escuchó lo hubiese enternecido.

"Yo no conocí a mis padres. Incluso aunque soy un duque, ese tema es algo del que nunca se habla en mi casa." Luego dijo "Pero tú te ves muy feliz, querido amigo. Tal vez te tengo un poco de envidia por eso."

Revan abrió la boca y extendió los dedos para tocar la carita de Michalis. Michalis estaba sonriendo con fuerza y lo hizo mucho más cuando lo apretó. Después de todo, esta persona seguía siendo alguien bueno. No podía ver malicia u hostilidad viniendo de él.

Revan murmuró para si mismo:

"Yo fui un niño vendido. Mi madre era un Omega y me entregó a un Alfa cuando cumplí los tres."

El rostro de Nico se puso rígido ante la repentina confesión.

"Dije algo grosero hace un momento. Es natural que te hayas enojado. Discúlpame. Creo que... Todavía tengo que entender que no todos son tan desafortunados como yo." 



Recomendaciones

Komentar

Mostrar comentarios